La guerra encubierta de Rusia en Europa
Un enfrentamiento encubierto se desarrolla entre los servicios de inteligencia rusos y agencias de seguridad occidentales por la custodia de Yaroslav Mikhailov, un ciudadano ruso de 37 años sospechoso de haber coordinado ataques con paquetes incendiarios en Europa en 2024. La disputa involucra a Azerbaiyán, Polonia, Gran Bretaña, Ucrania y Lituania y refleja la creciente importancia de agentes interpuestos en la campaña de “guerra híbrida” impulsada por el Kremlin
El caso salió a la luz tras una serie de ataques en julio de 2024, cuando envíos aéreos manipulados con temporizadores y compuestos de magnesio cruzaron fronteras europeas sin ser detectados y provocaron incendios en depósitos de Alemania, Polonia y Reino Unido.
Fuentes de seguridad de cinco países occidentales indicaron que Mikhailov diseñó los artefactos, coordinó las operaciones desde Europa y logró escapar utilizando un pasaporte falso hacia Azerbaiyán. Al menos 20 personas enfrentan cargos en Lituania y Polonia relacionados con la trama. Según altos funcionarios citado por los jefes de las tres principales agencias rusas —el FSB, SVR y GRU— han ejercido presión directa sobre el gobierno de Bakú para obtener la extradición de Mikhailov a Rusia. Investigaciones de autoridades europeas describen a Mikhailov como parte de una nueva generación de operativos reclutados por el GRU desde organizaciones criminales, apreciados por su flexibilidad y contactos. Ocupó un papel clave como enlace entre agentes rusos y reclutas locales, gestionando sus movimientos y el envío de instrucciones a través de Telegram.






