Cómo nació el sanguinario Comando Vermelho que aterroriza a Brasil

Hace más de 45 años, una masacre ocurrida en el Instituto Penal Cândido Mendes, situado en la Isla Grande de Río de Janeiro, marcó el surgimiento del Comando Vermelho, organización criminal que se ha convertido en una de las más temidas de Brasil y fue objetivo de una reciente operación militar en las favelas de Río.

Cómo nació el sanguinario Comando Vermelho que aterroriza a Brasil

La dictadura militar brasileña, a través del decreto-ley n. 898 de 1969, modificó la Ley de Seguridad Nacional, autorizando la mezcla de presos políticos y delincuentes comunes en la misma prisión. Esta decisión generó un caldo de cultivo donde la brutalidad carcelaria sentó las bases de una facción que, décadas después, domina extensos territorios y actividades ilícitas en el país.

El régimen militar negaba la existencia de presos políticos y, tras el decreto, comenzó a enviar a la Isla Grande a internos sin vínculos ideológicos. En la galería B del penal, los presos políticos, al ser mayoría, impusieron reglas para prohibir robos y violaciones, alcanzando una existencia relativamente pacífica. No obstante, en 1973, un robo internas provocó la separación de los grupos mediante un muro improvisado. A medida que los presos políticos abandonaban la prisión hasta 1975, los delincuentes comunes heredaron formas de organización y resistencia. Estadão subraya que la convivencia con los militantes enseñó a los fundadores de la Falange Vermelha —nombre original de la facción— la importancia de la unión y el desarrollo de estrategias criminales rentables. William da Silva Lima, condenado a casi 100 años de prisión, se convirtió en su principal líder y relató el surgimiento del grupo en su libro “400x1: Una historia del Comando Vermelho”. 

La consolidación del grupo criminal como fuerza dominante ocurrió el 17 de septiembre de 1979, cuando internos armados con palos y cuchillos improvisados asesinaron a seis rivales en una violenta batalla. Este episodio selló la pérdida de control estatal sobre la prisión y estableció el terror: todos los reclusos debían unirse a la facción o enfrentar la muerte. Tras esta masacre, la Falange Vermelha evolucionó y adoptó el nombre Comando Vermelho.