El despertar del movimiento estudiantil cubano

La reciente decisión de la empresa estatal de telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) de modificar drásticamente los precios del servicio de internet ha detonado un movimiento estudiantil sin precedentes en la isla. Lo que comenzó como una protesta por el costo de los datos móviles derivó en una movilización organizada y sostenida que desafía estructuras de poder consolidadas desde 1959. El nuevo esquema tarifario anunciado el 30 de mayo incluía un plan básico de seis gigabytes por 360 pesos cubanos, pero cada recarga adicional de tres gigabytes costaría 3.360 pesos —una cifra que supera el salario mínimo mensual del país, fijado en 2.100 pesos— y sólo podía adquirirse en dólares estadounidenses. Este salto abrupto desde los anteriores 125 pesos por gigabyte provocó una respuesta inmediata en la comunidad estudiantil. La Facultad de Matemática y Ciencias de la Computación de la Universidad de La Habana fue la primera en convocar a una huelga académica. Al poco tiempo, estudiantes de Filosofía, Sociología y Letras se sumaron con acciones coordinadas que incluyeron declaraciones formales dirigidas a las autoridades universitarias, reuniones interfacultativas, cartas abiertas y un compromiso explícito con la no violencia, a pesar de las amenazas de expulsión y represalias por parte de funcionarios respaldados por la Seguridad del Estado. Las protestas se extendieron desde La Habana a otras universidades del país, en Santiago de Cuba, Bayamo, Holguín y Santa Clara. A pesar de que ETECSA ofreció, el 3 de junio, una concesión de seis gigabytes adicionales para estudiantes, estos rechazaron la medida por considerarla insuficiente. “Todos los cubanos deberían tener la misma oportunidad que nosotros para comunicarse con sus familias”, declaró Andrea Curbelo, estudiante de Historia del Arte de la Universidad de La Habana, a la agencia Reuters.

El despertar del movimiento estudiantil cubano